Narra Ciara:
Escuché el despertador y me incorporé, y por primera vez comprobé lo que eran las náuseas matutinas, tuve que salir corriendo al baño y llegué a penas a tiempo. Escuché los pasos de Arlen. Lo miré y él me pasó una toallita húmeda.
—¿Estás bien ahora? —Negué con la cabeza y volví a… a… a sacar todo de dentro de mí.
Dios me sentía tan débil, me cepillé los dientes y volví a acostarme.
—Ciara, voy a llamar a Alex para avisarle que estás enferma.
—No, solo dame unos minutos y prometo l