—Ay mamita, la tía Hada sí es mágica, te ves más bonita que siempre
—dijo Ethan sentándose en la cama.
—Gracias Coso —le dije dándole un beso en la frente. —Ahora vete a cambiar, no hagas mucho ruido porque Cesar se quedó a dormir en el sillón.
—Sí lo sé, por eso me vine a quedar contigo —me dijo antes de salir. Me quedé intrigada de por qué había dicho eso Ethan. Me dirigí a la cocina para sacar un poco de yogurt y cereal para desayunar algo.
—Mamita, yo solo quiero un poco de lechita caliente