Entramos a una oficina y me sorprendí, jamás había visto una oficina como esa. Estaba llena de dibujos, fotografías y más cosas.
—Son mis tesoros —me dijo sacándome de mis pensamientos. — Son cartas de agradecimiento de mis alumnos, fotos de las obras de teatro y de los concursos de la escuela, son de varias generaciones. Me le quedé viendo. Sobre el escritorio estaba la foto de dos niños; una niña y un niño. —Estos dos terremotos son mi mayor tesoro. Son mis hijos y soy divorciado. Y bien, ¿qu