Narra Ciara:
—Bueno, no te enojes — Odiaba que me dijeran no te enojes, el decirlo me hacía enojar automáticamente.
En ese momento, entro una llamada.
—Bueno ¿Arlen? ¿cariño?
— Hola Victoria, ¿te puedo llamar en unos minutos? estoy en el auto.
—Claro bebé. Espero tu llamada.
Dolía, el corazón me dolía. Mi cerebro no procesaba lo que acababa de escuchar.
—Lo siento, era… espero que no te molestara que llamara —
—No claro, por qué iba a molestarme —dije sin saber dónde saqué fuerzas y aunque s