La mirada de Gabriel recorrió el cuerpo de Connie, parada sobre su cama y vestida solo con su camiseta y su bóxer.
Por un segundo sus ojos se cruzaron sin saber qué decir, ¿qué estaba haciendo esa mujer ahí? ¿En su casa y con su hija?
—¡Papi! ¡Volviste! — Gritó Ximena y corrió a sus brazos emocionada, estaba pasando justo lo que ella había planeado, que su padre conociera a Constanza, la única mujer que, a sus ojos, era digna de convertirse en la esposa de su padre y en su nueva madre.
Connie s