Para Gabriel la semana parecía volverse eterna, tan solo esperaba el domingo para ver a Connie, pero sobre todo porque le intrigaba su vida y estaba ansioso por conocer a su tía, de quien tanto hablaba.
Después él le contaría la verdad y le pediría que dejara de bailar y le daría empleo en una de sus empresas. Estaba seguro de ella aceptaría, esa mirada tierna no podía engañarlo, sabía sin necesidad de palabras que Connie también se sentía atraída por él y estaba seguro de que entre ellos había