Gabriel odiaba la corrupción, pero no le convenía que su nombre se viera envuelto en un escándalo por faltas a la moral en un lugar público, ya bastante había tenido con el revuelo que se ocasionó con su supuesta homosexualidad inventada por Laura.
En contra de sus principios y para evitar ir a la cárcel a pagar la multa, le ofreció al policía una compensación económica a cambio de su discreción, para su sorpresa, el oficial le dijo que le diera quinientos pesos y que ahí moriría el asunto.
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