Se besaron larga y apasionadamente hasta que el sonido del claxon de varios vehículos que esperaban impacientes para que Gabriel quitara su auto de en medio de la carretera los hizo volver a la realidad.
Los federales le perdonaron la multa y solo le recomendaron no volver a hacer una locura como esa, tuvieron que disculparse con los conductores molestos por el tráfico detenido.
—Por favor señorita, si un día decide volverse a enojar con su novio, solo recuerde que es un loco suicida y escúchel