—¡Espera! — dijo Gabriel cuando Connie sacó dinero para pagar la cuenta — conseguí un trabajo y esta vez invito yo.
Sacó un billete de doscientos pesos que llevaba en la bolsa de los jeans y pagó la cuenta, un gesto que a Connie se le hizo maravilloso, eso quería decir que se había preocupado por ser él quien la invitara y que no era un hombre aprovechado que dejaría que fuera ella quien pagara siempre.
—¿En verdad conseguiste un trabajo? ¡Eso es genial! Me alegro mucho por ti, sé que un hombre