—¡Lo logramos! — exclamó el abogado apenas entró en la oficina de Gabriel, tan solo habían pasado unos días desde que solicitó el cambio de nombre con la ayuda de la Madre superiora y ya había conseguido que un juez le autorizara a llevar el nombre de Constanza Ramírez de manera legal — Aquí traigo ya el documento que avala el nombre de su prometida, costó mucho dinero, pero conseguí que una persona en el registro civil nos diera un acta con fecha retroactiva.
—Me preocupa que alguien se entere