CAPÍTULO 79: SERPIENTES EN EL CAFÉ
Vanessa
La desaparición de Derek sigue pesando sobre mí, no por afecto, ni por algún tipo de vínculo sentimental —por Dios, ni siquiera me cae bien—, sino porque él es la última pieza que me mantiene vinculada a su maldit0 apellido, Kingsley. Todavía lo necesito, no solo para poder sacarle todo el dinero y su empresa, sino también porque no pretendo dejar que la ridícula de Maddison se quede con él. No, Derek es mío y ella no me va a ganar.
Los medios aún no sa