Maddison
La noche más larga de mi vida huele a humedad, metal oxidado y desesperanza.
Estoy sentada en una banca dura, con la espalda apoyada contra una pared fría que parece absorber todo el calor de mi cuerpo. No sé si son los nervios, el miedo o simplemente el hecho de estar embarazada, pero no dejo de temblar. Siento náuseas, pero no quiero acercarme al baño del fondo. No quiero tocar nada, ni mucho menos que me vean más vulnerable de lo que ya estoy.
En lugar de eso, trato de tranquilizarm