Cara
Al día siguiente me desperté con el teléfono vibrando en la mesita de noche. Era Ethan llamando otra vez, como si no pudiera esperar para volver al drama.
Dejé sonar un par de veces antes de contestar. La voz me salía ronca por todo el llorar de anoche.
—Ethan, mejor no empieces con tus estupideces. No estoy de humor. Te puedo destrozar en este momento. Juro que te bloqueo el número si sigues.
Se rio al instante, fuerte y molesto. «Cara, bebé, tú cogiste la llamada. Sabía que no podrías en