—Alicia, por favor, por los años que hemos sido amigas, ¿puedes perdonarme? Te ofrezco un valioso secreto a cambio, ¿sabes cómo perdiste a ese bebé?
Al escucharla mencionar al bebé que perdí, cerré los ojos con dolor y la agarré por el cuello de la blusa. —¿Qué quieres decir con eso? ¿No fue acaso, un aborto espontaneo?
—Primero prométeme que me perdonarás, ¿sí?
Rosa intentaba negociar conmigo. Me di la vuelta para irme, pero ella atemorizada dijo: —¡Lo diré, lo diré! Cuando fui al hospital p