Owen
Grace estaba parada frente a nosotros, su figura recortada contra el tenue resplandor que se filtraba desde la entrada de la cueva. La intensidad de su mirada, la firmeza con la que enfrentaba la situación, me dejaba sin aliento. No podía creer la magnitud de lo que estaba ocurriendo, cómo se habían desvelado verdades que cambiaban todo lo que creíamos saber.
Cada fibra de mi ser clamaba por liberarme, por correr a través de la oscuridad y enfrentar al padre de Grace, aquel que había tejid