36. ¿Por qué no me había dicho nada?
La cabaña quedó en silencio, solo roto por el suave murmullo del viento entre los árboles y el ritmo tranquilo de las respiraciones. William y Regina se sumergieron en la intimidad del momento, dejándose llevar por el deseo y la conexión que compartían. Sin embargo, un pequeño llanto los trajo de vuelta a la realidad.
Dash se había despertado, su llanto era una mezcla de hambre y necesidad de atención. Regina se separó de William con una sonrisa apenada, sus mejillas aún sonrojadas por la inten