Capítulo 131.
Bennett.
—¿Cansado?
Esa voz conocida me hace dirigir la mirada a la puerta solo para ver a la dueña de esta. Sus ojos me miran directamente y sus labios rojos están levemente extendidos. También está agotada por lo visto.
—De la vida. —confieso, dejando que se acerque. Su perfume característico invade mi olfato, deleitándome con ello.
—No eres el único. —se sienta en mi regazo y no muevo más que las manos para dejar que se recueste en mi pecho. La necesito más cerca que esto y debe entender