En realidad, Ricardo se había enamorado de Natalia desde mucho antes.
Cuando ella, por última vez, le reclamó que no la quería.
Al enterarse de que Natalia se había ido, que había desaparecido.
Cuando entró en la habitación de ella y no encontró ni las cartas de amor que le había escrito ni los retratos que le había pintado.
Cuando vino al Reino Unido y la vio saliendo con otro, y finalmente, comprometiéndose.
Se había enamorado sin siquiera darse cuenta de la chica que siempre lo había persegui