Salimos del ascensor y de inmediato, entramos a la habitación, porque Taddeo fue tan inteligente que se llevó su propia tarjeta de acceso. Por ello, él me lleva hasta los muebles y me sonríe.
— Puedes darte una ducha y yo comida. — dice Taddeo y yo asiento aturdida.
Taddeo se aleja de mí, para caminar hacia su tableta donde escribe bastante concentrado.
— Ve, mami. — dice Taddeo cuando ve que no me levanto y yo lo hago como si mi cuerpo se moviera solo.
‘¿Qué es lo que les dan a los niños hoy e