Era la primera vez que entraba a una escuela de México, y no podía tener más suerte, que entrar a la escuela de bellas artes. Estaba tremendamente nerviosa, ya que no había asistido a clases desde que me fui de Francia y vine a México. Y a pesar de que estaba nerviosa, fue muy dulce de parte de Alejandro, acompañarme el primer día.
El joven hombre resaltaba tanto, que no puedo evitar que miles de miradas lo miren atentamente. Así que lo miró, para darme cuenta el porque la gente nos miraba tant