Llegamos de vuelta a México.
Pisar de nuevo suelo mexicano, me hizo sentir más segura, a pesar de que teníamos más cerca a nuestros enemigos.
Alejandro y yo fuimos recogidos por el chófer de la mansión de sus padres. La casa de sus padres se encontraba muy cerca de la de Alejando, con la diferencia que la casa de sus padres era más grande y tenía kilómetros de jardines.
Cuando estamos enfrente de la mansión, las rejas color negras se abren al ver nuestra llegada. Estaba nerviosa, así que tomé l