Mi cabeza estaba revuelta, no sabía que pensar de lo que había pasado enfrente de mis ojos. Por una parte, sentía mucha pena por el amor tan grande que Teresa le tuvo a Alejandro, pero había otra parte de mi que se moría de celos, al saber sobre ese amor. Los sentimientos por Alejandro se iban haciendo cada vez más grandes, sus actos hablaban más que su compra.
Alejandro me tomo con fuerza del brazo, para llevarme hacía mi habitación. Al llegar el cierra la puerta con seguro, para mirarme con s