-Keyla... vamos, sabes que si te ocultas será peor.
Escucho a mi madre llamarme desde el pasillo y aprieto los ojos con fuerza, no quiero que me encuentre, pero lo más probable es que lo haga, siempre que me escondo es igual. Ella busca en cada lugar de la casa hasta dar conmigo y cuando me descubre me hace pagar por hacerla perder el tiempo.
He usado cada rincón de nuestra vivienda y siempre me atrapa. Esta vez mi refugio se encuentra en su propio closet, detrás de los finos abrigos de marca q