Él solo asiente pasando por mi lado, golpeando mi hombro con fuerza, ¿Qué mierdas le pasa a este loco?
—Ser la protegida de mi madre no te va a salvar Picola Regazza, me debes muchas aún.
—No te tengo miedo, puedo partirte la cara sin ayuda —Ríe besando mis labios con fuerza.
—Veremos cuanto te dura esa valentía de mierda que tienes.
Sale de la habitación dejándome con un mal sabor de boca.
—Tendré más trabajo del que creía contigo, niña —Bufo, esto será una mierda.
Cuando esa mujer dijo queser