Las palabras de Reece hicieron que algo dentro de mí se activara de una manera sorprendente, estaba eufórica y una gran sonrisa se apoderó de mi rostro, sabía que si ganaba esto, tendría más ganado de lo que pensaba, no solo le cerraría la boca a más de uno, sino que jodería a Reece como quería.
El bastardo me gustaba no iba a negarlo, no estaba enamorada de él, pero si me atraía de una manera poco inusual, me fascinaba sacarlo de quicio y una parte de mí le fascinaba su agresividad en el sexo,