Ari siguió a su madre hasta la cafetería del hospital y se puso en la cola: - Mamá, si me dices lo que te gustaría, lo traeré y podrás conseguirnos una mesa.
Su madre negó con la cabeza: - No - metió las manos en los bolsillos de su chaqueta - . Prefiero estar de pie, si no te importa.
Luego levantó una ceja: - ¿Por qué? ¿Intentas librarte de mí?
Ari se rió: - ¿Ya piensas que tengo segundas intenciones, mamá?
- Bien... - Celeste se contoneó de un lado a otro, levantando los hombr