Ari corrió por el bosque tan rápido como pudo, dirigiéndose hacia quién sabía dónde. Recordó que había un camino que llevaba de vuelta al pueblo, y tenía que encontrarlo. No podía seguir la playa; nunca llegaría a casa.
Casa. Una pequeña palabra con mucho poder. Mientras corría, lo único en lo que podía pensar era en Grayson y en volver a casa, a su casa juntos, en el castillo. Entonces se cayó, tropezando con una raíz que sobresalía del suelo, pero se agarró con las manos. Se levantó y empezó