Augusto:
Me suelta otro bofetón cuando me le acerco, y aprieto sus muñecas en mis manos, zarandeandola para ver si así se le baja un poco la borrachera.
Con todo, intenta patearme, mientras yo me deleitó rozando mi la tela del pantalón que oculta mi adolorida verga, contra la tela de su tanga.
—Un golpe más y te la encajo…zorra.
Me da un cabezazo, y río por lo bajo. Porque no podrá decir después que no se lo advertí.
Soy un torbellino de actividad, llevándomela contra la pared, rompien