Mariela:
Bajaba la escaleras, con intención al ir al comedor cuando los ví.
Ellos conversaban por lo bajo, ella parecía nerviosa pero él le sonreía con una expresión de interés que me retorció el estómago.
—¡¿Qué está pasando aquí?!- bramé, y ante mí interrupcion Diana saltó asustada.
—Mary, que susto me has dado.¡ Por Dios!
—Señor Cuéllar, alejese de mi hermana- mascullé.
Diana se giró hacia mí, y caminó en mi dirección, acercándose.
Augusto sin embargo, se quedó sentado en el exacto lugar en