Augusto:
Yunior me mira, por encima del hombro de su madre, y bufa. Baja su arma con lentitud, y ella se la quita de las manos, con un movimiento rápido.
—Esta vez te dejaré escapar Cuéllar, porque mi madre se interpone entre tú y yo. Pero cuando volvamos a encontrarnos, uno de nosotros morirá.- masculla.
—Eso espero.- riposto, guardandome mi arma.Yencaminandome de nuevo hacia la salida.
—¡Augusto, hijo! ¡Espera, Augusto!
Ya casi llegaba a mi limo, cuando la escuché llamarme. Venía corriendo,