Mariela:
Mi hermana está tan feliz de que estemos viviendo juntas, que no tengo corazón para decirle que no debería estar aquí.
Aprovecho que es temprano en la mañana, y salgo a buscar a mi patrón. Me lo encuentra sentado a la mesa del comedor, comiendo su desayuno como si nada.
—¿Cuánto tiempo estará mi hermana aquí?- lo interrogo directamente.
—Buen día, Señor Augusto. ¿Durmió bien? - parodia lo que él cree debí decirle.
Ruedo los ojos.
—Esto es importante. Diana está enferma y ...
—M