Yudith:
No contenta con mis lágrimas, la rubia incluso me tomó un par de fotografías.Guardó su implemento de tortura, y se fue. Contoneándose victoriosa.
Me miró por encima de su hombro y soltó una carcajada antes de salir por la puerta.
—¡Esta no será la última vez que llores, ilusa! ¡El juego aún no ha comenzado y ya te he derrotado!
Me limité a llorar en silencio.
Siempre he sabido que Xavier es un imbécil, pero una cosa es imaginarse lo peor, y otra muy diferente es que lo peor te golpee de