Lavé mi rostro con agua fría para despertarme, necesitaba seguir atendiendo a los heridos. Ema estaba mejorando, respiraba con más normalidad, aunque sus heridas estuvieran allí. Greg, todavía tenía que pelear bastante para estar fuera de peligro. Su hermano lo acompañaba día y noche, vigilando su recuperación.
Estaba preparando los medicamentos cuando lo encontré, en la sala. Kal llevaba un temple serio, no había hablado casi nada desde que llegó a la casa, después de huir de la casona de Jayd