(Narra Ema)
Descansaba en mi cama, tapada con al menos cinco mantas al tener fiebre y mucho frío. Había estado sufriendo de horribles pesadillas constantemente cada vez que intentaba dormir. Respirar también representaba una gran dificultad, al tener las costillas rotas y muchos golpes dolorosos. Perdí la cuenta de cuantas heridas tenía, las torturas no habían sido para nada amables.
Todavía podía recordarla, a Kat, con una cadena en la mano dispuesta a torturarme para que me quedara claro que