(Abi)
Mi cuarto era un lindo sitio para estar. Mi cabeza me dolía muchas veces en el día, y no había más alivio que ponerme boca abajo y respirar con el diafragma, lo cual no tenía sentido. Luego de despertar de ese trance, mi vida, mi cuerpo y mi mente no volvieron a ser los mismos.
Ahora sentía tantas cosas nuevas, la necesidad de estar aquí encerrada era constante. No comprendía porque y Kat, me decía que era lo mejor, porque si no podía correr algún tipo de riesgo.
—¿Estás ahí? —preguntó K