Lo seguí para ver de qué se trataba, era un hedor muy grande y venía desde el jardín. En mi cabeza, pensé que se trataría de Gala y el mundo se me vino abajo en pocos segundos. ¿Era ella? Yo la habría condenado por mis malas decisiones, por haber escogido el peor lobo, el más terrible de los alfas y estar viviendo en esta mansión de juegos. Corrí tan deprisa como me dieron los pies, Iker iba adelante, en su forma de lobo, intuyendo una posible amenaza que se acercaba. Greg y Kal se hallaban en