Miré a Iker con los ojos enamorados, me estaba volviendo una chica cursi, santo cielo, como podían estar pasándome estas cosas. ¿Por qué había aceptado que me marcara como si fuera su sumisa? No entendía porque hacía lo que hacía, era como si me hubiera cegado por completo a todo lo que antes creía. Mientras Kal me habló el interruptor dentro de mi mente me volvió a llamar cobarde.
“Haces esto porque es lo más fácil, vivir en esta mansión es fácil. Ir a luchar por tus sueños por ti misma no lo