Su nombre era Kat y casi que me había noqueado, lo cual hizo que me enfureciera queriendo enfrentarla, pero sin mis armas no tenía mucha oportunidad. Ella sonreía y me miraba con atención. La chica llevaba puesto un vestido a cuadros de campo y un pañuelo en la cabeza que recogía sus largos rizos que caían por su cintura. Parecía una niña, aunque su rostro ya era el de una dama, solo que su delgadez era tanta que engañaba.
—Vaya, con que ella es la luna. —dijo ella, inspeccionándome con la mira