Capítulo XXIV. Cumpliendo lo pactado.
Emi.
Tras la ducharme, vestirme, con una camisa de botones blanca y una falda larga y suelta a juego, me dirigí al salón donde el servicio de habitaciones había dejado un buffet completo. Había de todo un poco, las carnes más deliciosas, verduras, frutas, diferentes aperitivos, y una buena selección de dulces y tartas. También había diferentes bebidas con alcohol o sin él, zumos de fruta, champan, vinos distintos, ninguno bajaba de dos mil dólares la botella, lo sabía por mi tiempo que trabajé