Grace
Abrí la puerta despacio y entré en la habitación. Una luz intensa me envolvió. El lugar no se parecía en nada al espacio sombrío y sin vida que recordaba.
Por un momento me quedé allí, parpadeando mientras mis ojos se acostumbraban a la luz y observaba los cambios. Las paredes ya no estaban vacías; había dibujos coloridos pegados por todas partes, torcidos y desordenados, pero llenos de vida. Había crayones esparcidos por la mesita y la cama estaba bien tendida, con varios peluches que sin