Grace
Ni siquiera llegamos a la puerta.
Apollo me rodeó la cintura con firmeza y me sostuvo un lado de la cara con la otra mano mientras me besaba profundamente, como si no tuviera ningún otro lugar adonde ir ni intención alguna de detenerse.
El beso me dejó sin aire y mis pensamientos se disolvieron mientras me derretía entre sus brazos. Le rodeé el cuello y le correspondí con la misma intensidad. Enredé los dedos en su cabello como si me fuera imposible soltarlo. Avanzó conmigo hacia la puerta