Grace
Primero miré la comida para tratar de ordenar mis ideas y luego levanté la mirada hacia Apollo. Estaba sentado frente a mí con una calma que, por alguna razón, me ponía más nerviosa.
Tenía una postura relajada y sujetaba una taza con sus largos dedos, pero no apartaba de mí sus fríos ojos color avellana. No había dejado de mirarme desde que entré en la cocina y solo eso bastaba para que me ardiera la nuca.
Me removí en la silla y jugueteé con los dedos debajo de la mesa en un intento patét