Grace
“Creo que eso debería preguntártelo yo, amigo. ¿Quién demonios eres y por qué carajos te pareces a mí?”, eso era lo que quería decir. Tenía las palabras en la punta de la lengua, pero no logré pronunciarlas. No podía asimilar lo que veía.
Un hombre estaba de pie frente a mí y, por un segundo, sentí que miraba mi reflejo, solo que no era yo. El parecido resultaba asombroso e inquietante. La misma mandíbula afilada. La misma forma de los ojos. Incluso el mismo pequeño pliegue entre las cejas