LAYLA:
La reunión duró unas tres horas o más, y mi estómago estaba que gruñía a cada instante… Tengo hambre maldita sea.
Las miradas de los vampiros del consejo no pasaban desapercibida y yo solo me encogía de hombros… No es mi culpa.
Pienso mientras mis ojos se clavan en la zorra de la prima de Carina que no despega la mirada de mi hombre.
—Ya para concluir mi rey, lo invito a una cena que tendremos esta noche… Es más bien una bienvenida por su llegada.
Dice la prima de Carina con un tono de v