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Volvería a verla, en malas condiciones pero lo haría, no pudo evitar mover la pierna inquieto.
–Ya cálmate –espeto Carl a su lado –me pones nervioso.
Sentados en la sala de espera de la oficina de su tío esperaban a que los dos últimos invitados llegaran, quería romperle la cara a Estefan pero ahora mismo estaba más concentrado en volver a verla.
–¡Que te calmes! –bramo Carl al sujetarle la pierna.
Ezra y él se miraron con el ceño fruncido hasta que…
–Por aquí Señorita Bailey… Señor Clar