—¿Quieres otro trago? —escucharlo hablar, le aflojaba las piernas a Valeria. La voz ronca y sensual, le parecía los más bellos del mundo.
—S… si… claro —sólo pudo tartamudear eso porque la ponía demasiado nerviosa.
A Ricardo le pareció graciosa la manera en que le respondió, pero escucharla, eso era música para sus oídos. Prácticamente todo le parecía perfecto en esa mujer, por lo menos lo poco que sabía de ella.
Le preparó el trago, y comenzaron a platicar prácticamente sobre el taller, ya