Entonces sin más que decir solo se besaron un rato más.
—Esto no está bien… Esto no está bien… Esto no está bien… —Valeria repetía constantemente entre jadeos y besos.
Pero no dejaba de tocarlo, de sentirlo, de extasiarse con el sabor de sus labios.
Valeria metió las manos por debajo de la camiseta, acarició cada centímetro de piel mientras que estaban por explotar sus entrañas.
Levantó el pedazo de tela hasta el pecho y comenzó a dejar un reguero de besos por toda el área, bajó por el abdomen