Mundo ficciónIniciar sesiónLos labios de Héctor encontraron los míos, ansiosos, enloquecidos, como si quisieran tragarme. Su lengua era exigente y traté de seguir el mismo ritmo y latir, mientras mi cuerpo comenzaba a relajarse ya la vez hervir.
Nunca se me pasó por la cabeza que el sexo pudiera relajar. O incluso deseando que suceda en medio del caos. Pero en ese momento, sentí que tenerlo dentro de mí era esencial.
Héctor fue parte de lo que soy hoy, lo q







