- Vete a la mierda... Ahora. - Gritó, mientras yo seguía sosteniendo su camiseta.
Sus manos tomaron mis brazos con fuerza, rasgando la camisa por completo, como si esa tela fuera lo más importante que tenía en ese momento.
Ben miró la ropa rasgada y luego a mí. Sus ojos estaban llenos de lágrimas. Sacudió la cabeza y fue hacia la pared, golpeándolo continuamente, resonando por el pasillo, soltando un gruñido de dolor, como un animal herido, hasta que la sangre se mezcló con la pintura blanca qu