Salma se incorporó en la cama:
- Siento haber hablado de ti y Héctor con Daniel.
- Todo bien. Yo solo... No quiero que nadie lo sepa excepto ustedes dos.
- Respetaré tu deseo, como tú respetaste el mío de no verte en nuestra casa esa noche. Me tocó la cara con cariño.
- ¿Dónde está Daniel? – preguntó Ben.
- Lo rechacé.
- ¿Despedido? Yo pregunté.
- Lo envié lejos. Porque sabía que algo le había pasado a Ben. Nunca llega a casa así... Tranquilo.
Ben sonrió:
- Eso es lo raro, mis amores. Se suponí